Conjuntivitis granulomatosa bilateral en la membrana nictitante en un Golden retriever

Caso clínico presentado en el VII Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Conjuntivitis granulomatosa bilateral en la membrana nictitante en un Golden retriever

Autores: García de Joz, Cárol1; Cerrada Serra, Irene1; Huguet Baudin, Eduardo1; Arenas Bermejo, Carolina2; Martín-Ambrosio Francés, Marina2.
Centro: 1 Oftalmovet®. Valencia; 2 Aúna Especialidades Veterinarias. Valencia.

Introducción: La conjuntivitis granulomatosa nodular es una patología no neoplásica que forma parte de un grupo de enfermedades en las que participan mecanismos inmunitarios y que comparten similitudes en cuanto a signos clínicos y características anatomopatológicas. La presentación más habitual es un engrosamiento eritematoso uni o bilateral de carácter nodular que puede afectar al limbo, episclera, córnea y membrana nictitante1,4. En nuestro caso, se observa un gran engrosamiento de toda la cara bulbar del tercer párpado de ambos ojos de color rosáceo difuso sin afección del resto de las estructuras oculares. 

Descripción del caso: Roma, Golden Retriever de 5 meses de edad, se presentó en nuestra consulta de oftalmología remitida por un engrosamiento de la membrana nictitante que empezó primero en el ojo derecho y en un plazo de una semana también afectó al ojo izquierdo. Fue tratada por su veterinario con oxitetraciclina+hidrocortisona+polimixina B (Terracortril®) durante una semana sin evolución favorable.

En la exploración oftalmológica con lámpara de hendidura, la cara bulbar de la membrana nictitante se observa engrosada y enrojecida en ambos ojos (OU) con una marcada foliculitis que nos hace sospechar la existencia de una irritación crónica o estimulación antigénica. Ambas lesiones son simétricas. Se observa un claro enoftalmos bilateral y epífora. El test de Schirmer y la presión intraocular son normales OU. La exploración neurooftalmológica es normal y el test de fluoresceína es negativo OU. Se realiza una citología y un estudio microbiológico en la cara bulbar del tercer párpado. Se hace una analítica completa con parásitos hemáticos y proteinograma. Ante la sospecha de una reacción inflamatoria inmunológica, se instaura un tratamiento con ciclosporina 2%. Los resultados obtenidos en la citología reflejan una inflamación neutrofílica y linfocítica, y no descarta una reacción antigénica, así como procesos infecciosos previos. El examen microbiológico muestra escasas colonias de Streptococcus mitis. Los resultados de la analítica son positivos a Ehrlichia spp, por lo que se inicia tratamiento con doxiciclina oral y se retira la ciclosporina después de una semana al observar empeoramiento.

Después de 15 días de empezar con el antibiótico oral, Roma no ha mejorado, cada vez es más prominente la membrana nictitante provocando dificultad de la visión y se realiza biopsia de espesor parcial de la masa con resultado de conjuntivitis granulomatosa, crónica, marcada, difusa. Estos resultados apoyan las sospechas iniciales de una enfermedad inmunomediada y por ello, para completar el diagnóstico, se remite a Roma al departamento de medicina interna de Aúna Especialidades Veterinarias.

Se realiza ecografía abdominal, punción con aguja fina de linfonodos periféricos con imagen compatible con inflamación granulomatosa, citología de hígado y bazo, serología de Neospora caninum, Toxoplasma gondii, citología y cultivo biliar, histopatología y cultivo de ganglios poplíteos y mandibulares. PCR de Leishmania spp, Neospora caninum y Bartonella spp, así como cultivo de Mycobacterias spp. Todos los resultados son negativos, por lo que el diagnóstico presuntivo más probable es una linfadenitis piogranulomatosa estéril, de origen inmunomediado. Desde entonces, se está tratando a Roma con ciclosporina (Atopica®) a 5 mg/kg q 12 hrs y prednisona (prednisona EFG®) a 2 mg/kg q 24 hrs. Dos semanas después, Roma es revisada de nuevo en Aúna Especialidades Veterinarias. La inflamación conjuntival ha disminuido progresivamente a lo largo de los 15 días con el tratamiento pautado hasta desaparecer por completo. En la última revisión, 3 meses después de la consulta inicial, está recibiendo dosis descendientes de corticoides (0,25 mg/kg q 24h) y ciclosporina (2,5 mg/kg q 12 hrs) sin observar recidiva.

Discusión y Conclusiones: La conjuntivitis granulomatosa difusa se caracteriza por una proliferación no neoplásica granulomatosa, Aparece como un infiltrado que se expande por toda la cara bulbar sin formar nódulo o masa definida y que deberá ser incluida en el diagnóstico diferencial de conjuntivitis por Leishmania spp, inmunomediadas o idiopáticas. Por el contrario, el mismo infiltrado, pero con presentación nodular ha sido descrita más frecuentemente como en el caso de la raza Collie3 en la que se observa una masa más definida que comprime los tejidos circundantes. Ambas patologías, difusa y nodular, presentan a nivel histológico denso infiltrado de células inflamatorias, con predominio de macrófagos, células plasmáticas, neutrófilos y linfocitos1 en mayor o menor proporción, por lo que deberían responder a tratamientos similares.

La biopsia es la mejor técnica diagnóstica en los casos de enfermedad granulomatosa en ojos. Aunque se trata de un método invasivo que requiere de anestesia, es un procedimiento que aporta información detallada para poder tomar decisiones en cuanto al tratamiento y por tanto, para resolver la enfermedad. 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Day, M, J. Mould, R.B. and Carter, W.J. An immunohistochemical investigation of canine idiopathic granulomatous scleritis. Veterinary Ophtalmology. 2008 11, 1, 11–1 
  2. Hong, I.-H., Bae, S.-H., Lee, S.-G., Park, J.-K., Ji, A.-R., Ki, M.-R., Han, S.-Y., Lee, E.-M., Kim, A.-Y., You, S.-Y., Kim, T.-H. and Jeong, K.-S. Mucosa-associated lymphoid tissue lymphoma of the third eyelid conjunctiva in a dog. Veterinary Ophthalmology 2011; 14: 61–65. 
  3. Hurn, S., Mc Cowan, C. and Turner, A. Oral doxycycline, niacinamide and prednisolone used to treat bilateral nodular granulomatous conjunctivitis of the third eyelid in an Australian Kelpie dog. Veterinary Ophthalmology 2005; 8: 349–352.
  4. Schlegel, T., Brehm, H. and Amselgruber, W. M. (2003), IgA and secretory component (SC) in the third eyelid of domestic animals: a comparative study. Veterinary Ophthalmology 2003; 6: 157–161.

Un caso de necrosis escleral presumiblemente secundaria a la inyección subconjuntival de triamcinolona en un perro

Caso clínico presentado en el V Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Un caso de necrosis escleral presumiblemente secundaria a la inyección subconjuntival de triamcinolona en un perro

Autores: Irene Cerrada, Cárol García, Eduardo Huguet
Centro: Oftalmovet®, Valencia 

Introducción: El estafiloma coroideo adquirido es una patología poco común en los pequeños animales. Entre las causas que lo producen se encuentran la escleritis necrotizante, el glaucoma y los traumatismos. Sin embargo, no hemos encontrado estudios veterinarios sobre el efecto que los fármacos pueden producir sobre la esclera. No obstante, existen citas de necrosis conjuntivales como complicación tras la inyección periocular/intraocular de triamcinolona acetónido (Trigón DEPOT®), aunque los casos reportados hasta el momento solo se refieren a la especie humana. Se expone en este trabajo la posible implicación de la triamcinolona subconjuntival como causante de una necrosis escleral y la reconstrucción quirúrgica en un perro.

Caso clínico: Se presenta en la clínica una perra Bretona, de 6 años de edad, esterilizada, correctamente vacunada y desparasitada. Viene remitida por “ojo izquierdo rojo” con 3 meses de evolución en tratamiento con gramicidina+neomicina sulfato+polimicina B sulfato (Oftalmowell®) y tobramicina+dexametasona (Tobradex®) sin mejoría aparente.

La exploración oftalmológica del ojo izquierdo con lámpara de hendidura Shin Nippon® muestra una congestión bulbar y palpebral, más marcada en la zona dorso-lateral de la conjuntiva bulbar, sin blefarospasmo asociado. La tonometría con Tonovet® revela una presión intraocular (PIO) de 7mmHg en el ojo izquierdo (OS) y 9mmHg en el ojo derecho (OD). El test de Schirmer es de 25mm en ambos ojos (OU). 

El resto de la exploración es normal, así como la del ojo derecho.

Entre los diagnósticos diferenciales se encuentran la conjuntivitis, la epiescleritis primaria difusa y la escleritis, esta última con menos probabilidad debido a la ausencia de signos clínicos típicos de la misma.

Como prueba complementaria se realiza el test con fenilefrina al 10% (Colircusí Fenilefrina®). La vasoconstricción del plexo epiescleral superficial (sin verse afectado por este test el plexo profundo) produce el blanqueo de la zona, por lo que una escleritis queda descartada. 

Se decide cambiar el tratamiento antibiótico tópico instaurado por su veterinario habitual por ciprofloxacino (Oftacilox®) en el OS, pero, ante la ausencia de cambios durante una semana, y la preocupación de la propietaria por el ojo rojo del animal, se instaura tratamiento tópico consistente en triamcinolona acetónido (Trigón DEPOT®) subconjuntival, dexametasona colirio (OA Dexametasona®) TID (21 días) y ciclosporina 2% colirio (OA Ciclosporina®) TID (1 mes), además de collar isabelino. 

A la 3ª semana se observa una ligera disminución de la congestión conjuntival, tanto palpebral como bulbar, del área afectada. Se decide repetir el tratamiento subconjuntival con triamcinolona acetónido.

A la 5ª semana, y ante los pocos cambios producidos, se replantea el diagnóstico de epiescleritis y se decide parar toda medicación durante 1 mes para la toma de muestras, y además se propone la realización de un perfil general con parásitos hemáticos y proteinograma para descartar la posibilidad de un origen parasitario en la afección. Desgraciadamente, la propietaria no acude a la revisión del mes ni realiza la analítica sanguínea, sin embargo, acude 3 meses más tarde por una masa escleral de un color negruzco que podría corresponderse con un estafiloma coroideo en el que se visualizaría la úvea por transparencia o con una neoplasia.

Se realiza una ecografía UBM (OtiScan 3000) en la que se aprecia una eventración retinocoroidea y se procede entonces a reparar el defecto que afecta a la esclera en el cuadrante lateral posterior con injerto de submucosa intestinal de cerdo liofilizada (BioSIS®). Intraquirúrgicamente se observan 2 placas de depósitos pudiendo coincidir con la triamcinolona subconjuntival y se toma muestra para analizar.

El tratamiento postoperatorio consiste en doxiciclina (doxiclat®) y robenacoxib (onsior®) oral, y tópicamente, dorzolamida hidrocloruro + Timolol maleato (Cosopt®) TID y ciprofloxacino (Oftacilox®) TID.

La histología remitida a Citopath revela que las secciones examinadas corresponden a tejido escleral, sin observarse segmentos de coroides o retina, y granuloma por inyección de corticosteroides depot.

En revisiones posteriores se aprecia una buena granulación con integración completa del injerto, las medidas de presión intraocular son normales y la exploración visual es normal. 

Con respecto a la congestión conjuntival bulbar focal, motivo inicial de la visita de esta perra, no fue posible valorar cambios, ya que en el momento de la revisión estaba enmascarada por el estafiloma coroideo. No obstante, resultaría interesante, tras la cicatrización completa de la esclera, una nueva revisión en la que, en caso de permanecer dicha congestión, insistir en la realización de la analítica anteriormente recomendada, así como una biopsia de la zona.

Discusión: Excluyendo las causas traumáticas, el estafiloma coroideo es una patología muy poco frecuente en el paciente canino y menos aún de origen farmacológico.

Sería necesario un amplio estudio veterinario de esta patología y de los efectos farmacológicos de la triamcinolona acetónido (Trigón DEPOT®) subconjuntival para llegar a conclusiones más certeras sobre su implicación en la necrosis escleral. 

En cualquier caso, teniendo en cuenta la escasa casuística de complicaciones y los beneficios que reporta esta medicación en la mayoría de los casos, sigue siendo un producto de elección en nuestra clínica de oftalmología habitual.

Bibliografía:

  1. Ying-Jiun C; Chee-Kuen W; Shatriah I. Conjuntival Necrosis Following a Subconjunctival Injection of Triamcinolone Acetonide in a Child. Middle East African Journal of Ophthalmology 2015; 22(1): 125-128.
  2. Eslampour A; Abrishami M; Tafaghodi S. Conjunctival Necrosis and Scleritis Following Subtenon Triamcinolone Acetonide Injection. Iranian Red Crescent Medical Journal. 2013. 15(7): 614-16
  3. Chan, C. K., Mohamed, S., Tang, E. W., Shanmugam, M. P., Chan, N. R. and Lam, D. S. (2006). Encapsulated triamcinolone cyst after subtenon injection. Clinical & Experimental Ophthalmology, 34: 360–362. doi: 10.1111/j.1442-9071.2006.01223. 
  4. Martin CL: Capítulo 10. Ophthalmic disease in veterinary medicine, Softcover edition 2010.

Luxación posterior de cristalino y cirugía de extracción con viscoelástico en un Pastor alemán

Caso Clínico presentado en el V Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Luxación posterior de cristalino y cirugía de extracción con viscoelástico en un Pastor alemán

Autores: Cárol García, Irene Cerrada, Eduardo Huguet
Centro: Oftalmovet®, Valencia

Introducción: Se presenta en nuestra consulta un Pastor Alemán macho, de dos años de edad, remitido por su veterinario por luxación anterior del cristalino y úlcera superficial en el ojo derecho desde hace una semana. En la exploración no se observa el cristalino en la cámara anterior, por lo que se sospecha de luxación posterior de cristalino.

Caso clínico: Se trata de un animal adoptado hace unos 6 meses. Los propietarios notan una zona blanquecina en la córnea del ojo derecho desde que se rescató. En el examen oftalmológico el paciente presenta epífora y blefarospasmo, la presión intraocular es de 6 mmHg (Tonovet®) y la respuesta a la amenaza y deslumbramiento son positivos en ambos ojos. La fluoresceína muestra, además, la úlcera en el ojo derecho, acompañada de un edema parcial. Se realiza una ecografía ocular (OTIScan® 3000, 10MHz) que confirma la luxación posterior del cristalino del ojo derecho, y se observa la misma alteración en el ojo contralateral. Teniendo en cuenta que los cristalinos luxados en cámara posterior suelen conllevar una ceguera a corto o medio plazo en la mayoría de los perros, optamos por la remisión del caso para la extracción de los cristalinos por facoemulsificación con vitrectomía posterior y reflotación con perfluorocarbono, pero los propietarios descartan la opción de desplazarse. A pesar de que se les plantean las posibles complicaciones, se decide operar el ojo izquierdo (habían venido por la luxación del cristalino en el contralateral) porque el ojo derecho presenta opacidades debido al edema corneal y a una úlcera que dificultaría el tratamiento antiinflamatorio imprescindible para la recuperación postquirúrgica de la luxación. Tras el abordaje por incisión de 2,4mm, se realiza una vitrectomía anterior amplia (Millennium Bausch & Lomb®), y se reflota el cristalino con viscoelástico (IxiumVisc® 2%, LCA) para poder realizar la posterior facoemulsificación en cámara anterior. La cirugía transcurre sin complicaciones. Se administra un tratamiento tópico de prednisolona 0,7% (OA Pharma), bromfenaco (Yellox®), cloranfenicol 1% (OA Pharma), Dorzolamida hidrocloruro y Timolol maleato (Cosopt®), y un tratamiento oral de doxiciclina 100mg (Doxiclat®) robenacoxib 40mg (Onsior®). Al día siguiente, el ojo izquierdo presenta hifema y edema corneal. Se añade antiedema, y ambos signos van disminuyendo hasta desaparecer el hifema a los 10 días. El edema se reduce hasta quedar aislado en la zona dorsal. A los 6 días se realiza una ecografía de control donde se observa que la cámara vítrea no presenta alteraciones. La respuesta a la amenaza es positiva y los dueños refieren que el animal ve bien. También se comprueba la visión al realizar una queratectomía punteada y recubrimiento del tercer párpado en el ojo contralateral durante 7 días, al no curarse la ya mencionada úlcera indolente.

Discusión: La luxación posterior de cristalino puede ser congénita y adquirida, siendo en general esta última traumática, espontánea por rotura de las fibras zonulares (debido a procesos degenerativos e inflamatorios), o postquirúrgica (al caer un fragmento de núcleo por rotura de la cápsula posterior). Su extracción conlleva técnicas quirúrgicas complejas y no exentas de complicaciones. Es por ello que muchas veces las luxaciones posteriores no se tratan quirúrgicamente tratándose tan solo los síntomas secundarios. La decisión de operar suele valorarse en función de cada caso por presentar complicaciones o incluso por una pérdida de visión. La no-extracción del cristalino suele conllevar a menudo complicaciones a corto o medio plazo que condenan al animal a la ceguera. En nuestro caso, se prefiere la intervención quirúrgica, con el objetivo de extraer el cristalino para quitar el dolor ocular que ya presentaba el animal y evitar las futuras patologías asociadas a la luxación. Nuestra técnica está condicionada por el material del que disponemos, ya que para este tipo de cirugías está descrita la vitrectomía posterior con reflotación de cristalino con perfluorocarbono. 

Conclusiones: La luxación posterior no conlleva las complicaciones típicas de la luxación anterior (glaucoma, uveítis o edema corneal), pero suelen observarse otras lesiones, como el desprendimiento de la retina e inflamación del polo posterior, ya que el cristalino suele moverse libremente en el vítreo, y además puede pasar fácilmente hacia la cámara anterior. Esto nos llevó a tomar la decisión, junto con los propietarios, de realizar una extracción del cristalino por facoemulsificación con vitrectomía anterior con reflotación de la lente mediante viscoelástico. Los resultados obtenidos nos permiten proponer esta técnica como una posible alternativa a la cirugía de elección, avalada por 4 meses de evolución satisfactoria del paciente.

Bibliografía:

  1. Isard PF, Complication per opératoire en chirurgie de la cataracte: déplacement du noyau dans le ségment postérieur. X Journées d’actualités de la SFEROV 2010.
  2. Curtis R, Barnett KC, Primary lens luxation in the dog. Journal of Small practice 1980; 21, 12: 657-668.
  3. Duke-Elder S, Jay B. Diseases of the lens and vitreous: glaucoma and hypotony. System of Ophthalmology. St Louis, Mosby 1976.
  4. Roldan Pallares M, Vilar Maseda N. Vitrectomía y perfluorocarbonos en el tratamiento de la luxación del cristalino. Arch Soc Esp Oftalmol 2001; 76: 431-436.
  5. Gelatt, KN, Veterinary Ophthalmology. Third Edition 1998; 23: 819-821.

Desprendimiento de membrana de descemet en un Shih tzu y su tratamiento

Caso clínico presentado en el V Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Desprendimiento de membrana de descemet en un Shih tzu y su tratamiento

Autores: Eduardo Huguet, Irene Cerrada, Cárol García
Centro: Oftalmovet®, Valencia

Introducción: El objetivo de este artículo es la descripción de un caso de desprendimiento de membrana de Descemet en una Shih Tzu, aparecida tras cirugía reparadora de la córnea perforada, y la posterior resolución quirúrgica de dicho desprendimiento. El desprendimiento de la membrana de Descemet se ha reseñado en publicaciones de oftalmología humana tras cirugías de facoemulsificación, implante de lentes, canaloplastias y cirugías filtrantes. No hemos encontrado reseñas en veterinaria, salvo un artículo reciente que señala y estudia su aparición en cirugías de cataratas en équidos. La falta de diagnóstico de esta afección puede deberse a una instrumentación insuficiente o a la falta de conciencia del veterinario en cuanto a la posible existencia de esta afección. En este caso, fue un hallazgo al realizar una ecografía de alta frecuencia para determinar la causa del edema corneal.

Descripción: Fifa, hembra Shih Tzu de 8 meses de edad, fue intervenida de una perforación corneal en el ojo izquierdo en Oftalmovet. Se realizó un UBM (sonda 35MHz, OTI Scan 3000) y se observó la integridad del cristalino, así como la presencia de sinequias anteriores. Se planteó una reparación con membrana amniótica (AmnioVet®, Vetbiologicals®, Valencia). Tras liberar por vía intracameral las adherencias del iris, se realizó un recubrimiento completo de la córnea con dos capas de membrana amniótica tensadas sobre la totalidad de la superficie, en piel de tambor, y suturadas a conjuntivas. Se realizó un recubrimiento de tercer párpado y se estableció un tratamiento con ciprofloxacino en colirio combinado con N-Acetilcisteina (OA Pharma) y tropicamida (Colircusí tropicamida 1%®). A los 21 días, se retiró el recubrimiento y se observó una buena reparación de la superficie corneal con tejido de granulación central. Dos días más tarde, se añadió dexametasona (Dexametasona 0,7% OA Pharma) al tratamiento, observándose una cierta transparencia en la córnea periférica tres días después, y por los bordes ya se percibió que la pupila no dilataba al medicarla con tropicamida. Cinco semanas tras la cirugía, la presión fue de 8mmHg en el ojo izquierdo operado y de 11mmHg en el ojo contralateral. El deslumbramiento fue positivo en ambos ojos, pero la respuesta a la amenaza solo estaba presente en el ojo sano. El marcado edema corneal no remitía, y al hacer un UBM, la imagen ecográfica mostraba una fina línea hiperecoica de forma sigmoidea, compatible con un desprendimiento de membrana de Descemet, situada entre la córnea y el iris, y unida en sus dos extremos a la cara interna de la córnea. Se estableció un tratamiento con dexametasona y antiedema (Gel de cloruro sódico 2% OA Pharma). Dos semanas más tarde, teniendo en cuenta que el edema corneal no remitía, se realizó un UBM de control en el que no se observó ningún cambio. La ecografía en modoB mostró una retina perfectamente estable y la ausencia de alteraciones en el segmento posterior. Se optó por operar realizando suturas transcorneales para fijar la membrana de Descemet a la córnea en combinación aire intracameral (Amaral y Palay, 1999), con un tratamiento de cloranfenicol 1% (OA Pharma) y lágrima artificial. Al cabo de una semana, ya se percibió un cambio importante en la transparencia de la córnea. El edema se había reducido sustancialmente. El deslumbramiento era evidente, y al repetir el UBM, se observó que la membrana de Descemet estaba adherida al estroma. Dos semanas tras la intervención de la Descemet, la córnea estaba más transparente, y la PIO era de 13mmHg en ambos ojos. Tan solo quedaba una pequeña marca de granuloma central. Se realizó una punción subconjuntival de triamcinolona (Triamcinolona acetónido, Trigon Depot®) y se mantuvo el tratamiento anterior. Al cabo de un mes se observa una reducción del edema y una mayor transparencia de la córnea, percibiéndose ya el iris en zona medial. 

Discusión. La membrana de Descemet es la membrana basal (membrana limitante posterior) del endotelio, producida por este a lo largo de toda la vida y que por ello se va engrosando a medida que envejece el animal. Esta membrana es muy elástica y suele estar sometida a tensión. 

Tal y como demuestra el hallazgo del desprendimiento de Descemet en este caso, la ecografía de alta resolución es una herramienta de gran utilidad en el control postquirúrgico de las cicatrices de cirugías perforantes de la córnea, y puede ser un medio de detección de desprendimientos de la membrana de Descemet, posiblemente subdiagnosticados hasta la fecha. La cirugía de fijación de la membrana de Descemet por suturas transfixiantes, con aire en la cámara anterior, es una técnica que hay que tener en cuenta para la resolución quirúrgica de esta alteración.

Bibliografía.

  1. Matas, M., Donaldson, D., Lawrence, D. Descemet’s membrane detachment in horses; case series and literature review. Veterinary Ophthalmology 2015; 18: 357–363.
  2. Samuels, B. Detachment of Descemet’s Membrane, Trans. Am. Ophthalmol. Soc. 1928; 26: 427–437.
  3. Amaral C.E., Palay D.A. Technique for repair of Descemet membrane detachment. Am. J. Ophthalmol. 1999; 127:88-90.
  4. Kumar M.A., Vaithianathan V. Descemet’s membrane detachment managed with perfluro-n-octane liquid. Indian Journal of Ophthalmology. 2012; 6: 71-72.

¿Qué hacemos cuando hay una mancha en el iris? a propósito de tres casos

Artículo de divulgación científica presentado en el IV Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

¿Qué hacemos cuando hay una mancha en el iris? a propósito de tres casos

Autores: Huguet, Eduardo1; García, Cárol1; Cerrada, Irene1; Naranjo, Carolina2.
Centro: 1Oftalmovet, Valencia. 2Citopath, Madrid

Introducción: Esta presentación trata 3 casos clínicos de manchas en el iris y el procedimiento clínico adoptado en cada circunstancia, tratando de abrir un debate sobre la conducta que hay que  seguir en estas situaciones clínicas.

Caso Clínico: Se presentan 3 casos clínicos:

Mogu, Gato Europeo macho castrado de 11 años, con cambio de pigmentación y masa lateral en el iris del OI.

Rita, Perra Mestiza castrada, de 10 años de edad, con pigmentación y leve masa, de rápida evolución, en el OD.

Bruno, Bulldog Francés, macho entero, de 8 años, con masa en el iris del OD, estable desde hace meses, con historial múltiple de quistes de iris.

Discusión: En estos casos, se plantean varios dilemas porque siempre existe la posibilidad de que sean masas benignas. Por una parte, se puede hacer una punción para obtener células que diagnostiquen, mediante una citología, las características de la masa. Pero se sabe que las células pigmentadas de la superficie del iris pueden transformarse en células redondas, típicas de un melanoma maligno difuso, llegando a infiltrar el estroma irídico e incluso caer a la cámara anterior, pasando así a las rutas de eliminación del humor acuoso. En ese caso, el riesgo de la metástasis a órganos distantes es elevado.

Por otra parte, los resultados citológicos no siempre son concluyentes, por ser insuficientes las muestras, o por ser células demasiado superficiales. Cabría por ello la necesidad de resecar una biopsia o la totalidad del tejido, pero esta opción aumenta el riesgo de movimientos celulares que pueden originar migraciones a otros órganos.

Por último, existe  el debate de la necesidad de exenteración, o de si es suficiente la enucleación.

Bibliografía

  • K. N. Gelatt. Veterinary Ophthalmology. Wiley-Blackwell. Fith ed. 2013. Feline Ophthalmology. 29: 1026-1028
  • C. Díaz, E. Huguet, F. Sanz, J. Esteban, J. Vergara, M. Tovar, V. Espejo. Ojo Negro, La oftalmología en colores. Multimedia Ediciones Veterinarias. Primera edición. 2013. Melanoma de iris. 3: 22-30
  • J. Esteban. A. Atlas de Oftalmología Clínica del perro y del gato. Servet. 2007. Tracto uveal. 7: 222-226
  • Kalishman J. B., Chappell R., Flood L. A. and Dubielzig R.R., A marched observational study of survival in cats with enucleation due to diffuse iris melanoma. Veterinary Ophthalmology (1998)1, 1, 25-29
  • Harris B. P. and Dubielzig R.R., Atypical primary ocular melanoma in cats. Veterinary Ophthalmology (1999) 2, 121-124
  • Planellas M., Pastor J., Torres MD., Peña T., Leiva M., Unusual presentation of a metastatic uveal melanoma in a cat. Veterinary Ophthalmology (2010) 13, 6,391-394

¿Cómo se hace una goniofotografía?

Artículo de Divulgación Científica presentado en el IV Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

¿Cómo se hace una goniofotografía?

Autores: E. Huguet
Centro: Oftalmovet – Valencia

Objetivo del estudio: La presentación pretende explicar el material necesario y su utilización para le realización de una fotografía del ángulo iridocorneal que proporcione una documentación diagnóstica mediante la técnica de Dulaurent.

Materiales y Métodos:

  • Una lente de Koeppe de 17mm (o de Barkan, o de tres espejos)
  • Gel de gonioscopia (OaPharma, Usurbil)
  • Transiluminador de Finoff
  • Para hacer las fotos:
  • Una cámara con objetivo macro de 90 mm por lo menos

Esta técnica se realiza aplicando gel de gonioscopia sobre la cara interna de la lente de Koeppe y depositando después la lente sobre el ojo del animal sedado, colocado en decúbito lateral, con el ojo levemente elevado para mantenerlo en una posición perpendicular al suelo. Se sujeta después la cámara de fotos y se acopla lateralmente el transiluminador de Finoff para que la luz incida sobre el ojo, paralela al eje de la cámara fotográfica, pero sin interferir con el eje visual del campo que se va a fotografiar. Se enfoca la imagen desplazando la cámara hacia delante y hacia atrás, como cuando trabajamos con una lámpara de hendidura, buscando la incidencia que mejor muestre el ángulo, enfocando nítidamente el ligamento pectinado. La cámara se ajusta al modo de enfoque manual, puesto que el enfoque lo realizamos nosotros.

Resultados:  Se mostrarán fotografías de distintos ángulos iridocorneales en diversas especies, en las que se aprecia con claridad el ángulo iridocorneal.

Conclusiones: Esta técnica (Dulaurent, 2011)  permite hacer buenas fotografías del Angulo IridoCorneal (AIC) en un animal sedado o anestesiado, por ejemplo, antes de realizar otros procedimientos, como un ERG, una ecografía o UBM. No obstante, puede hacerse con el animal despierto, si lo que queramos es tan solo observar el AIC con el Finoff, o si el animal explorado es suficientemente tranquilo. 

Bibliografía.

  1. Dulaurent, T.  A simple goniophotography technique for dogs and cats. Com. Pers. 2013.
  2. Dulaurent, T.; Raymond Letron, I. Anatomie comparée de l’angle irido-cornéen du chien et de l’homme. Revue Méd. Vét., 2007, 158, 7, 344-353.
  3. Dulaurent, T, Douet, J.Y. Physiologie comparée de l’angle iridocornéen du chien et de l’homme. Revue Méd. Vét., 2007, 158, 11, 569-578
  4. Dellaporta, A Historical notes on gonioscopy. Survey of ophthalmology, Vol.20, Num.2, Sept-Oct 1975.

Diagnóstico histopatológico en oftalmología

Caso Clínico presentado en el III Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Diagnóstico histopatológico en oftalmología

Autores: Carol García, Eduardo Huguet
Centro: Oftalmovet. Valencia. 

INTRODUCCIÓN: Se presentaron en la consulta un paciente canino de raza Cocker Spaniel, de 14 años de edad, con una masa en el limbo esclerocorneal del ojo izquierdo, y un paciente felino, Siamés, de 2 años, remitido con un cuadro de conjuntivitis crónica bilateral tratado previamente con colirios de antibióticos y antiinflamatorios.

DESARROLLO: En ambos casos se realizaron exploración oftalmológica completa, general y toma de muestras bajo anestesia.

En el caso del paciente canino, el resultado de la histopatología fue limbitis/conjuntivitis granulomatosa y linfoplasmocitaria crónica severa y difusa. Se instauró tratamiento tópico con corticoides, inmunomoduladores y lágrima artificial, así como inyecciones subconjuntivales de corticoides.

En el caso del Siamés, con la histopatología y los síntomas que presentaba, se llegó al diagnóstico de “mastocitosis papilar nodular felina”. Hasta obtener los resultados de patología, el animal fue tratado con lisina, antivíricos, corticoides y antibióticos, después se instauró un tratamiento con inmunomoduladores, dado el origen alérgico de la enfermedad.

CONCLUSIÓN: Estos casos reflejan la importancia de un buen diagnóstico histopatológico de los tejidos y masas oculares.

En el primer caso, la imagen macroscópica de la lesión es compatible con tumores tipo linfosarcomas, de células escamosas, melanoma limbar, etc.

En el caso del paciente felino, las muestras observadas se caracterizan por la presencia abundante de mastocitosis y eosinófilos, por lo que hace pensar en un origen alérgico (hipersensibilidad), aunque no ha sido probado.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Kirk N. Gellat, Veterinary Ophthalmology Fourth Edition. Blackwell Publishing 2005; 15: 738-745.
  2. Esteban Martín, J. Atlas de Oftalmología Clínica del perro y del gato. Servet 2007; 6: 202-203.

Algunos casos y aplicaciones clínicas del UBM

Artículo de Divulgación Científica presentado en el III Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Algunos casos y aplicaciones clínicas del UBM

Autores: Carol García, Eduardo Huguet
Centro: Oftalmovet. Valencia. 

EXPOSICIÓN: Se exponen algunos casos en los que la UBM es una herramienta de especial interés para el diagnóstico oftalmológico. Utilizamos la Biomicroscopía Ultrasónica a frecuencias de 35 MHz, que aporta una información valiosa de las estructuras del segmento anterior. Es de gran utilidad para evaluar la córnea, el ángulo iridocorneal y la hendidura ciliar, la cámara anterior, el iris y cuerpos ciliares y la lente. Una de sus principales utilidades es el estudio del ángulo iridocorneal para establecer una predisposición al glaucoma primario. Pero también permite valorar los procesos ciliares y el iris para identificar posibles neoplasias, quistes, adherencias, o para estudiar el segmento anterior e identificar cuerpos extraños, hifema, hipopion, o los desplazamientos de la lente, especialmente cuando tenemos opacidades corneales. 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Kirk N. Gellat. Veterinary Ophthalmology Fourth Edition. Blackwell Publishing 2005; 514-516
  2. Aubin et al. Ultrasound biomicroscopy of the feline anterior segment, Veterinary Ophthalmology (2003) 6, 1, 15-17
  3. Huguet E., Pérez M., Espejo V. Ecografía ocular y orbitaria. PV ARGOS 14/2013

BREVE REVISIÓN DE LOS USOS DEL UBM

Artículo de Divulgación Científica presentado en el II Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Breve revisión de los usos del UBM

Autores: Eduardo Huguet, Cárol García, Marisa Pérez.
Centro: Oftalmovet

La ecografía ocular permite observar las estructuras internas del ojo, aportando una información muy valiosa a la hora de diagnosticar muchas alteraciones estructurales que conllevan enfermedades oculares. Hasta hace unos pocos años se utilizaba fundamentalmente sondas de hasta 10-12 MHz, para la observación de las estructuras oculares del ojo, especialmente segmento posterior: cristalino, cavidad vítrea retina, y nervio óptico, así como del espacio retrobulbar. Hoy en día la UBM, Biomicroscopía Ultrasónica que trabaja con frecuencias de 35 o 50 MHz, permite la observación de las estructuras del segmento anterior, a mayor resolución. Es de gran utilidad para evaluar la córnea, el ángulo iridocorneal y la hendidura ciliar, la cámara anterior, el iris y cuerpos ciliares y la lente. Una de sus principales utilidades es el estudio del ángulo iridocorneal para establecer una predisposición al glaucoma primario. Pero también permite valorar los procesos ciliares y el iris para identificar posibles neoplasias, quistes, adherencias, o para estudiar el segmento anterior e identificar cuerpos extraños, hifema, hipopion, o los desplazamientos de la lente, especialmente cuando tenemos opacidades corneales. En algunos casos puede ser muy útil para el estudio de la córnea (edema de la córnea, sinequias anteriores, cicatrices, trasplantes, etc.).