Cómo ponerle las gotas en el ojo de tu perro

Si lees el texto completo, evitarás que se te escape alguna información. Sigue los pasos que te indicamos:

  • Tratar por prescripción veterinaria (no uses el primer colirio que te han dado en la farmacia o lo que te ha dicho una amiga)
  • Usa un limpiador ocular antes de tratar con el colirio
  • Educa o sujeta a tu mascota. Te explicamos cómo.
  • Espera siempre 10 minutos entre dos colirios o pomadas.
  • Empieza siempre primero por los colirios, y deja las pomadas para el final.
  • No dejes de medicar: tu oftalmólogo ha hecho un diagnóstico, pero tienes que medicar correctamente a tu mascota para que mejore.
  • Si no tienes claro cómo hacerlo, no dudes en llamarnos.

Lo primero que  tenemos que hacer a la hora de medicar a  nuestro perro con gotas de un fármaco prescrito por nuestro oftalmólogo veterinario es asegurarnos de que los ojos están limpios. Si observamos costras, legañas o secreciones en el borde palpebral o en la superficie del ojo, realizaremos una limpieza antes de medicar. Para ello utilizaremos toallitas oculares con un líquido de limpieza ocular.

El líquido se aplica a presión sobre la superficie ocular, para que las secreciones salgan sobre los párpados, y recogerlas así sin tocar la córnea (superficie transparente del ojo).

Cuando los ojos estén bien limpios, podemos empezar a medicar. Para  ello evitaremos siempre que el frasco toque la superficie del ojo, pero también tendremos especial cuidado de que no toque los pelos que lo rodean. Dejaremos caer las gotas a una distancia de unos 10 cm del ojo, entre los dos párpados.

Si el ojo está cerrado, no  tiene importancia si la gota ha caído en la hendidura palpebral. Si vemos que la línea que separa los dos párpados está bien humedecida, la gota estará haciendo su efecto.

Es importante saber también que si ponemos más gotas de las que nos han recetado no es ningún problema. En el saco lagrimal, cabe una gota o dos. Si ponemos más, drenaran por el conducto lagrimal o sobresaldrá por encima del párpado y quedará tan solo la cantidad necesaria.

Por tanto, si nuestra oftalmóloga veterinaria nos ha recetado dos tipos de gotas distintas, tendremos que esperar siempre 5 o 10 minutos entre ambas para evitar que el segundo producto expulse o diluya el primero. 

Educación en positivo

Siempre es mejor educar a tu perro en positivo para poder ponerle gotas cuando sea necesario. Puedes enseñarle que poner gotas es bueno para él, utilizando desde pequeño un limpiador o un lubricante ocular y ofreciéndole alguna recompensa. Recuerda que una recompensa no siempre tiene que ser comida, ni una chuche. Puedes darle una gran muestra de alegría, un abrazo o ponerte a pegar saltos a su lado para que se sienta recompensado. Y el tono de tu voz también se lo puede decir todo!

Si aún así te cuesta que se quede quieto, y no te hace caso, puedes probar a enseñarle primero el frasco y dejarlo a su lado, jugando con él. Cuando se quede quieto, lo recompensas con un premio. Haz que se tumbe y dale orto premio  cuando se esté  quieto. Acerca luego el frasco a su cara y cuando se esté quieto dale una recompensa. Ponle una gota y móntale una fiesta de alegría!  Esto toma más tiempo, pero al cabo de un par de días te dejará ponerle las gotas.  

No me ha dado tiempo a enseñarle

Algunos perros son muy buenos y tranquilos, por naturaleza, o porque les hemos educado y nos obedecen y hacen fielmente todo lo que les pidamos. Pero en otros  casos son más nerviosos. Por ello, a veces, es necesaria una buena contención o sujeción del perro. Si somos dos personas, una de ellas puede sujetarle el morro con la cara hacia arriba, y la otra persona le abrirá ligeramente los párpados, siempre con las manos bien limpias. No es conveniente forzar bruscamente la apertura palpebral, porque el perro tiene tendencia a contrarrestar esa presión, asustado, y cerrar más el ojo. Es conveniente acercarse despacio y con cariño al ojo y separar con índice y pulgar suavemente ambos párpados, dejando  tan solo una pequeña apertura entre ambos, donde dejaremos caer la gota tal y como hemos explicado anteriormente. Es conveniente que el perro no vea directamente el colirio, siendo mejor aproximar el frasco desde detrás.

Cuando está sola una persona para medicar, un buen truco es sentarnos en un sofá o taburete, a la altura del perro, y ponerlo entre nuestras piernas mirando en las misma dirección que nosotros. Así, levantando su morro hacia atrás, hacia nosotros, sus ojos quedan expuestos hacia arriba, y tan solo tenemos que dejar caer una gota en el espacio inter-palpebral.

Es bueno recompensar a nuestra mascota después de ponerle las gotas, al menos al principio para que vea que es positivo lo que le estamos haciendo. 

No obstante, es imprescindible que apliques las medicaciones que te ha recetado tu oftalmólogo veterinario. Si tu perro es miedoso, o tiende a morderte cuando quieras medicarlo, no dudes en ponerle un bozal. No lo tomes como un castigo. Es una herramienta de trabajo que usamos los veterinarios a diario para poder realizar nuestro trabajo. En general con el bozal se calma. Y además te permite sujetarle el morro deslizando los dedos de una mano debajo del morro, y poder aplicar así mejor las gotas al controlar la posición de la cabeza. 

Y PIENSA UNA COSA: TODOS LOS PROPIETARIOS DE PERROS LO CONSIGUEN!

Seguro  que puedes hacerlo! 😉

Aplicación de pomada en el ojo de un perro

Si tenemos que aplicar pomada en lugar de un colirio líquido, utilizaremos la misma estrategia, pero la pomada es más espesa y tarda un poco más en caer. Por ello es interesante tener la gota  de pomada preparada antes de acercar el tubo, y dejarla caer sin acercarnos demasiado. Es importante hacer un masaje palpebral después porque ayuda a que la pomada permanezca en su sitio y actúe correctamente.

Si tienes alguna pregunta al respecto, no dudes en llamarnos o ponerte en contacto con nosotros, estamos encantados de atenderte. 

Colirio para gatos. ¿Cómo se pone?

La administración de colirios en gatos es parecida a la efectuada en perros. En general pueden ser más desconfiados y reaccionar con más rapidez, y la mejor manera es probablemente acercarse desde detrás sin que vean demasiado el frasco.

En el caso de los gatos, no es demasiado útil el uso del bozal, porque un gato que no quiera dejarnos medicarle no nos dejará hacerlo.

La única manera de medicarlos es la conciliación. Ten paciencia, gánate su cariño, acarícialo, y deja caer una gota sobre sus ojos mientras le das el mejor cuidado.

Por otra parte, no  siempre les viene bien la medicación en gotas a los gatos. Algunos colirios pueden producir salivación y en algunos gatos, irritación conjuntival y de la superficie ocular, siendo entonces contraproducentes y debiendo optar  en esos casos por tratamientos distintos.  

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