Caso Clínico presentado en el V Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología Veterinaria

Luxación posterior de cristalino y cirugía de extracción con viscoelástico en un Pastor alemán

Autores: Cárol García, Irene Cerrada, Eduardo Huguet
Centro: Oftalmovet®, Valencia

Introducción: Se presenta en nuestra consulta un Pastor Alemán macho, de dos años de edad, remitido por su veterinario por luxación anterior del cristalino y úlcera superficial en el ojo derecho desde hace una semana. En la exploración no se observa el cristalino en la cámara anterior, por lo que se sospecha de luxación posterior de cristalino.

Caso clínico: Se trata de un animal adoptado hace unos 6 meses. Los propietarios notan una zona blanquecina en la córnea del ojo derecho desde que se rescató. En el examen oftalmológico el paciente presenta epífora y blefarospasmo, la presión intraocular es de 6 mmHg (Tonovet®) y la respuesta a la amenaza y deslumbramiento son positivos en ambos ojos. La fluoresceína muestra, además, la úlcera en el ojo derecho, acompañada de un edema parcial. Se realiza una ecografía ocular (OTIScan® 3000, 10MHz) que confirma la luxación posterior del cristalino del ojo derecho, y se observa la misma alteración en el ojo contralateral. Teniendo en cuenta que los cristalinos luxados en cámara posterior suelen conllevar una ceguera a corto o medio plazo en la mayoría de los perros, optamos por la remisión del caso para la extracción de los cristalinos por facoemulsificación con vitrectomía posterior y reflotación con perfluorocarbono, pero los propietarios descartan la opción de desplazarse. A pesar de que se les plantean las posibles complicaciones, se decide operar el ojo izquierdo (habían venido por la luxación del cristalino en el contralateral) porque el ojo derecho presenta opacidades debido al edema corneal y a una úlcera que dificultaría el tratamiento antiinflamatorio imprescindible para la recuperación postquirúrgica de la luxación. Tras el abordaje por incisión de 2,4mm, se realiza una vitrectomía anterior amplia (Millennium Bausch & Lomb®), y se reflota el cristalino con viscoelástico (IxiumVisc® 2%, LCA) para poder realizar la posterior facoemulsificación en cámara anterior. La cirugía transcurre sin complicaciones. Se administra un tratamiento tópico de prednisolona 0,7% (OA Pharma), bromfenaco (Yellox®), cloranfenicol 1% (OA Pharma), Dorzolamida hidrocloruro y Timolol maleato (Cosopt®), y un tratamiento oral de doxiciclina 100mg (Doxiclat®) robenacoxib 40mg (Onsior®). Al día siguiente, el ojo izquierdo presenta hifema y edema corneal. Se añade antiedema, y ambos signos van disminuyendo hasta desaparecer el hifema a los 10 días. El edema se reduce hasta quedar aislado en la zona dorsal. A los 6 días se realiza una ecografía de control donde se observa que la cámara vítrea no presenta alteraciones. La respuesta a la amenaza es positiva y los dueños refieren que el animal ve bien. También se comprueba la visión al realizar una queratectomía punteada y recubrimiento del tercer párpado en el ojo contralateral durante 7 días, al no curarse la ya mencionada úlcera indolente.

Discusión: La luxación posterior de cristalino puede ser congénita y adquirida, siendo en general esta última traumática, espontánea por rotura de las fibras zonulares (debido a procesos degenerativos e inflamatorios), o postquirúrgica (al caer un fragmento de núcleo por rotura de la cápsula posterior). Su extracción conlleva técnicas quirúrgicas complejas y no exentas de complicaciones. Es por ello que muchas veces las luxaciones posteriores no se tratan quirúrgicamente tratándose tan solo los síntomas secundarios. La decisión de operar suele valorarse en función de cada caso por presentar complicaciones o incluso por una pérdida de visión. La no-extracción del cristalino suele conllevar a menudo complicaciones a corto o medio plazo que condenan al animal a la ceguera. En nuestro caso, se prefiere la intervención quirúrgica, con el objetivo de extraer el cristalino para quitar el dolor ocular que ya presentaba el animal y evitar las futuras patologías asociadas a la luxación. Nuestra técnica está condicionada por el material del que disponemos, ya que para este tipo de cirugías está descrita la vitrectomía posterior con reflotación de cristalino con perfluorocarbono. 

Conclusiones: La luxación posterior no conlleva las complicaciones típicas de la luxación anterior (glaucoma, uveítis o edema corneal), pero suelen observarse otras lesiones, como el desprendimiento de la retina e inflamación del polo posterior, ya que el cristalino suele moverse libremente en el vítreo, y además puede pasar fácilmente hacia la cámara anterior. Esto nos llevó a tomar la decisión, junto con los propietarios, de realizar una extracción del cristalino por facoemulsificación con vitrectomía anterior con reflotación de la lente mediante viscoelástico. Los resultados obtenidos nos permiten proponer esta técnica como una posible alternativa a la cirugía de elección, avalada por 4 meses de evolución satisfactoria del paciente.

Bibliografía:

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